Lucas ▼
Referencia cruzada
Glosario
1
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Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas.
2
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Vio también a una viuda muy pobre, que echaba allí dos blancas.
3
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Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos.
4
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Porque todos aquéllos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía.
5
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Y a unos que hablaban de que el templo estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas, dijo:
6
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En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida.
7
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Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo será esto? ¿y qué señal habrá cuando estas cosas estén para suceder?
8
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El entonces dijo: Mirad que no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y: El tiempo está cerca. Mas no vayáis en pos de ellos.
9
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Y cuando oigáis de guerras y de sediciones, no os alarméis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero; pero el fin no será inmediatamente.
10
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Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación, y reino contra reino;
11
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y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales del cielo.
12
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Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y seréis llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de mi nombre.
13
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Y esto os será ocasión para dar testimonio.
14
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Proponed en vuestros corazones no pensar antes cómo habéis de responder en vuestra defensa;
15
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porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan.
16
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Mas seréis entregados aun por vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán a algunos de vosotros;
17
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y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre.
18
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Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá.
19
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Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas.
20
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Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado.
21
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Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella.
22
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Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.
23
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Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo.
24
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Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan.
25
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Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas;
26
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desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.
27
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Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.
28
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Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.
29
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También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles.
30
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Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca.
31
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Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.
32
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De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.
33
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El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
34
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Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.
35
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Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.
36
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Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.
37
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Y enseñaba de día en el templo; y de noche, saliendo, se estaba en el monte que se llama de los Olivos.
38
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Y todo el pueblo venía a él por la mañana, para oírle en el templo.