Marcos ▼
Referencia cruzada
Glosario
1
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En aquellos días, como había una gran multitud, y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo:
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Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer;
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y si los enviare en ayunas a sus casas, se desmayarán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos.
4
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Sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto?
5
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El les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Ellos dijeron: Siete.
6
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Entonces mandó a la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y los pusieron delante de la multitud.
7
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Tenían también unos pocos pececillos; y los bendijo, y mandó que también los pusiesen delante.
8
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Y comieron, y se saciaron; y recogieron de los pedazos que habían sobrado, siete canastas.
9
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Eran los que comieron, como cuatro mil; y los despidió.
10
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Y luego entrando en la barca con sus discípulos, vino a la región de Dalmanuta.
11
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Vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole señal del cielo, para tentarle.
12
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Y gimiendo en su espíritu, dijo: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo que no se dará señal a esta generación.
13
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Y dejándolos, volvió a entrar en la barca, y se fue a la otra ribera.
14
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Habían olvidado de traer pan, y no tenían sino un pan consigo en la barca.
15
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Y él les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes.
16
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Y discutían entre sí, diciendo: Es porque no trajimos pan.
17
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Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Qué discutís, porque no tenéis pan? ¿No entendéis ni comprendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón?
18
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¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿Y no recordáis?
19
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Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas cestas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Doce.
20
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Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Siete.
21
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Y les dijo: ¿Cómo aún no entendéis?
22
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Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase.
23
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Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo.
24
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El, mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan.
25
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Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos.
26
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Y lo envió a su casa, diciendo: entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea.
27
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Salieron Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo?
28
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Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas.
29
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Entonces él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Respondiendo Pedro, le dijo: Tú eres el Cristo.
30
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Pero él les mandó que no dijesen esto de él a ninguno.
31
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Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días.
32
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Esto les decía claramente. Entonces Pedro le tomó aparte y comenzó a reconvenirle.
33
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Pero él, volviéndose y mirando a los discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: ¡Quítate de delante de mí, Satanás! porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.
34
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Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
35
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Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.
36
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Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?
37
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¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?
38
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Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.