Mateo ▼
Referencia cruzada
Glosario
1
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Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo:
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¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan.
3
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Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?
4
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Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.
5
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Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte,
6
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ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición.
7
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Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:
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Este pueblo de labios me honra;
Mas su corazón está lejos de mí.
Mas su corazón está lejos de mí.
9
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Pues en vano me honran,
Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.
10
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Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd, y entended:
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No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.
12
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Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra?
13
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Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada.
14
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Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.
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Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos esta parábola.
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Jesús dijo: ¿También vosotros sois aún sin entendimiento?
17
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¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina?
18
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Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre.
19
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Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.
20
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Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.
21
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Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón.
22
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Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.
23
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Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.
24
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El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
25
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Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme!
26
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Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos.
27
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Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.
28
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Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.
29
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Pasó Jesús de allí y vino junto al mar de Galilea; y subiendo al monte, se sentó allí.
30
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Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó;
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de manera que la multitud se maravillaba, viendo a los mudos hablar, a los mancos sanados, a los cojos andar, y a los ciegos ver; y glorificaban al Dios de Israel.
32
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Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino.
33
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Entonces sus discípulos le dijeron: ¿De dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, para saciar a una multitud tan grande?
34
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Jesús les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos.
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Y mandó a la multitud que se recostase en tierra.
36
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Y tomando los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud.
37
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Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas.
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Y eran los que habían comido, cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.
39
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Entonces, despedida la gente, entró en la barca, y vino a la región de Magdala.
Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.